¿Qué pasa antes de que el café llegue a tu taza? Aillio abre su showroom para descubrirlo

La marca danesa de tostadoras instala en El Salvador su showroom y hub para Latinoamérica. La apertura de Aillio reunió a amigos, clientes, distribuidores y aliados de la industria del café para presentar un espacio dedicado al tueste, el aprendizaje y la comunidad.

El olor llega de todas direcciones. Es café recién tostado. En el nuevo showroom de Aillio la luz entra sobre una composición de madera, vidrio y materiales que dejan respirar el espacio. En medio de esa amplitud hay dos máquinas tostadoras. Sus tambores giran mientras los granos cambian con el calor y el sonido mecánico se incorpora a las conversaciones de quienes han llegado esa noche.

Julio Guevara se mueve entre los invitados. Hay clientes, distribuidores, personas vinculadas al café y visitantes que viajaron desde otros países. Algunos conocen bien las máquinas. Otros se acercan a ellas para descubrir qué sucede dentro. Para Guevara, director de Aillio para Latinoamérica, esa diferencia sí importa. “Usualmente en el café, todos los que estamos en el café, sabemos que el tueste es algo de lo que se habla poco o se comunica de manera muy convencional”, dice durante su mensaje de agradecimiento.

En el tambor de la Bullet, el calor se genera por inducción y puede regularse junto con la velocidad del tambor y el flujo de aire. Sensores infrarrojos permiten seguir la temperatura del grano en tiempo real y convertir cada tueste en información que puede estudiarse y repetirse. Foto: Mediana.

La apertura del showroom parte precisamente de ahí. Aillio es una empresa danesa que fabrica sus tostadoras en Taiwán y decidió establecer en El Salvador un espacio físico desde donde atender su operación latinoamericana. Guevara conoció la marca hace tres años en Colombia. Él describe aquel encuentro como una conexión inmediata. Cuando llegó el momento de pensar desde dónde desarrollar el mercado regional, El Salvador apareció como una posibilidad concreta. 

Hay también una razón personal. “La primera porque soy salvadoreño”, responde Guevara cuando se le pregunta por qué la compañía decidió instalarse aquí. Desde El Salvador, Aillio maneja el mercado que comprende desde México hasta Argentina. El país funciona, por ahora, como su hub latinoamericano. Para la inauguración llegaron distribuidores de Brasil, Argentina, México, Costa Rica y Guatemala, una pequeña representación del mapa que la compañía busca conectar desde este lugar.

Pero Guevara insiste en que la función del showroom no termina en vender tostadoras. “La verdad es una aventura, para nosotros es una aventura abrir un espacio, un showroom, que es esto que ves”, explica. “Hemos apostado por tener un espacio físico en El Salvador para que todo el mundo pueda venir a conectar con el tueste del café”, agrega en su discurso ante los invitados.

La inauguración reunió en El Salvador a distribuidores de Brasil, Argentina, México, Costa Rica y Guatemala. Para Julio Guevara, ese encuentro permite empezar a conectar desde San Salvador una comunidad que Aillio ya atiende desde México hasta Argentina. Foto: Mediana.

Durante la noche se repite muchas veces la idea de ser “un lugar accesible. Según Guevara aquí puede entrar un productor que quiere comprender mejor el comportamiento de su café después de la cosecha. También una cafetería que contempla comenzar a tostar, un emprendedor, un profesional con años de experiencia o alguien que simplemente quiere hacerlo en casa. La propuesta es que todos puedan acercarse a las máquinas, utilizarlas, recibir capacitación y probar los cafés tostados ahí.

Esa apertura ya ha producido escenas que Guevara cuenta con particular entusiasmo. Algunas personas llegan pensando que han entrado a una cafetería. Cuando él les explica que no lo es, ocurre algo inesperado. “Son los que más rato se quedan. Se quedan 1 hora platicando conmigo”. Esa curiosidad, más que el conocimiento previo, parece ser suficiente para participar.

La experiencia comienza viendo cómo se tuesta. Las máquinas permiten observar y controlar variables del proceso mediante un software que muestra la curva de tueste. Guevara explica que la tostadora funciona por inducción y que desde ella pueden modularse la potencia, el flujo de aire y la velocidad del tambor. Sensores de temperatura e infrarrojos permiten seguir lo que sucede con el café durante el proceso.

La Bullet no termina su trabajo cuando salen los granos del tambor. Su software registra los datos de cada sesión y permite guardar, reproducir y compartir perfiles de tueste, convirtiendo la máquina también en una herramienta para estudiar el proceso y aprender de cada resultado. Foto: Mediana.

La tecnología, sin embargo, no está presentada como una barrera que haya que dominar antes de entrar. El diseño del showroom recoge esa búsqueda de funcionalidad y calidez asociada a la identidad danesa de la marca. Las máquinas están ahí para ser observadas, probadas y comprendidas. El espacio funciona como una extensión de esa lógica, con pocos obstáculos entre la curiosidad y la experiencia.

“Puedes aprender qué hay dentro del proceso del tueste, te enseñamos a cómo usar las máquinas, a qué hay detrás de eso, a todo nuestro software y a probar los cafés que se han tostado en nuestras máquinas”, explica Guevara. Aillio planea organizar workshops y talleres, además de traer especialistas extranjeros que puedan enseñar distintas ramas del tueste. Una persona también puede llegar a probar una máquina antes de comprarla o solicitar únicamente una capacitación, incluso si no tiene ninguna actividad comercial relacionada con el café.

Esa decisión amplía la función del showroom. La máquina puede ser el objeto alrededor del cual ocurre todo, pero el objetivo que Guevara repite es que quien salga por la puerta comprenda un poco mejor lo que ocurrió antes de que el café llegue a su taza. Hay una intención pedagógica, pero también una voluntad de escuchar. Durante su discurso, Guevara invita a clientes y consumidores a regresar, utilizar el espacio y hacer críticas. Para él, quienes trabajan con las tostadoras también participan en la manera en que Aillio mejora sus productos. 

Julio Guevara conoció Aillio hace tres años en Colombia. Hoy dirige su operación latinoamericana desde El Salvador, un país productor desde el que la compañía danesa busca reunir a productores, tostadores, emprendedores, distribuidores y personas que apenas comienzan a preguntarse qué ocurre antes de servir una taza de café. Foto: Mediana.

Por ahora, Guevara no parece interesado en definir demasiado pronto todo lo que ocurrirá en este espacio. Los próximos meses servirán para observar cómo responde la gente y qué tipo de experiencias pueden construirse desde El Salvador. “Es intentar experimentar un poco de lo que se mueve aquí”, dice.

Este espacio no está visualizado solamente como el lugar donde Aillio exhibe lo que fabrica, sino como un espacio donde una parte menos visible del café puede ponerse en conversación.

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