Wuthering Heights: belleza, exceso y un amor convertido en objeto de vitrina

La directora Emerald Fennell impacta, excita y divide, pero Wuthering Heights, con Jacob Elordi y Margot Robbie, privilegia el impacto y sacrifica profundidad.

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No sé si cuenta como un ligero spoiler, pero en este momento en el que los “therian” son una tendencia, qué buen timing ha tenido esta película para estrenarse. Si ya la vieron, entenderán por qué lo digo. 

La nueva adaptación de Cumbres Borrascosas, una novela escrita en 1847 por Emily Bronte, llega a los cines de la mano de Emerald Fennell. Si miramos la filmografía de esta directora, sí, consiguió lo que se propuso con esta película, que era impactar a la audiencia. 

Fennell nos propone una historia de un amor imposible que se convierte en un romance prohibido con mucha pasión, que de tanto acabar, acabar y acabar no le quedaba otra que acabar muriendo. Es difícil no relacionar esta historia con Romeo y Julieta, de hecho, creo que no es gratuito que dentro de la película haga referencia al trágico romance escrito por Shakespeare. 

Margot Robbie frente a cámara, capturada por la mirada de Linus Sandgren, ganador del Oscar por La La Land, en una fotografía que privilegia la atmósfera sobre la emoción. Foto: Warner Bros. / Wuthering Heights.

Entre lo positivo tenemos el gran diseño de producción y la elección del elenco. Margot Robbie como Catherine Earnshaw y Jacob Elordi como Heathcliff, el niño rescatado por el señor Earnshaw (padre de Catherine), es un cast perfecto para alborotar hormonas en escenas con una gran carga sexual. Por primera vez tenemos una adaptación cinematográfica de esta novela en la que la actriz protagonista es mayor que su contraparte masculina. 

Con ese gran elenco me parece que las actuaciones se quedaron cortas. No estoy diciendo que sean malas, solo que están dirigidas de una manera cuestionable. Creo que la directora tomó demasiadas libertades para plasmar en pantalla su propia interpretación, y el resultado no es malo, pero está lejos de ser bueno. 

Supongo que todos sabemos de la polémica que hay en redes sociales sobre esta película, y las opiniones tan polarizadas; o la aman o la odian. Acerca de eso, me parece que detalles como que el personaje de Elordi no fuera interpretado por un actor con belleza menos hegemónica no es relevante. Eso no define si una película es buena o mala. Tampoco me detengo con el tema de que la película no tenga exactitud histórica con los vestuarios. De hecho, la banda sonora, uno de los puntos que más agradaron a la audiencia, fue algo con lo que no conecté. No me funciona ese tipo de música en una película de época.

Otro de los problemas que tuve es que no sé qué tipo de película vi. No entendí cuál era la intención de hacer que hubiera destellos de Fifty Shades of Grey. No me parece que se construya en pantalla la relación entre ambos protagonistas como para que me crea que, de pronto, se aman de esta manera tan carnal y frenética. El conflicto de clases sociales también se menciona, pero se explora de una manera superficial. En general, creo que muchos aspectos que vemos se abordan de una manera muy superficial.

Jacob Elordi en el set de Wuthering Heights, envuelto en el vestuario diseñado por Jacqueline Durran, dos veces ganadora del Oscar. Foto: Warner Bros. / Wuthering Heights.

Entiendo que a muchos no les guste porque escuchan que la película es una oda a las relaciones tóxicas. La verdad, creo que eso es lo de menos. Creo que es de esas películas que se venden mejor cuando en redes sociales circulan los clips donde vemos a Margoth Robbie y Jacob Elordi en momentos de gran connotación sexual. De hecho, con la pasión desmedida que ambos personajes compartían contemplé que Heathcliff iba a demostrarle su amor, por una última vez, al cuerpo occiso de su amada Catherine. Y sí, debo reconocer que me gustó el último tercio de la película, cuando todo se torna un poco más retorcido. Me gustó ese final amargo. Un final que recuerda que ese tipo de amor nunca termina bien. 

Obviamente, todo lo que vemos en la película la directora lo hizo con toda la intención del mundo,  y eso no es malo. Lo malo es que no termina funcionando en pantalla. Lo malo es que se cuidó demasiado la forma pero se descuidó por completo el fondo.

Jacob Elordi y Margot Robbie comparten plano en una relación marcada por la intensidad física, aunque sus actuaciones nunca terminan de sostener el peso emocional de la historia. Foto: Warner Bros. / Wuthering Heights.

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