Davivienda se incorpora como socio fundador de la vertical financiera de CoreNest Accelerator, una alianza que busca validar soluciones FinTech con pilotos reales y acompañar a startups que quieren escalar desde El Salvador.
La firma de la alianza entre Banco Davivienda El Salvador y CoreNest Accelerator ocurre en un momento reconocible para cualquiera que observe el sistema financiero de cerca. Los bancos están obligados a moverse más rápido, y las startups financieras necesitan algo más que buenas ideas para abrirse paso. Se trata de responder a un presente que ya cambió.
Davivienda formaliza así su incorporación como miembro fundador de la vertical de banca y servicios financieros de CoreNest Accelerator, una relación que venía construyéndose desde septiembre de 2025. Para el banco este paso supone integrar la innovación abierta a su forma habitual de operar.
Gerardo Simán, presidente ejecutivo de Banco Davivienda El Salvador, lo plantea desde una lógica cotidiana. Para él, innovar “no es perseguir tendencias”, sino “transformar procesos, digitalizar experiencias y facilitar la relación de las personas y las empresas con la banca”. En la práctica, significa abrirse al ecosistema, colaborar con talento emergente y acelerar soluciones que ya están cambiando la manera en que funciona el sector financiero.

El entorno empuja en esa dirección. Los clientes demandan experiencias más simples y digitales. Las tecnologías emergentes modifican los modelos de negocio y las startups introducen nuevas formas de crear valor. Frente a ese escenario, Davivienda opta por involucrarse: participar en la identificación de retos reales del sector, validar soluciones tecnológicas, impulsar pilotos y acompañar startups en su proceso de integración al sistema financiero.
Para las startups, los beneficios son concretos. Simán lo explica sin rodeos. “Queremos tener la oportunidad de conocerlas”, afirma. Explorar si alguna puede “utilizar infraestructura de Davivienda, convertirse en proveedor o derivar en una alianza”, siempre revisando caso por caso. Muchas fintech no necesitan crédito bancario, sino acompañamiento estratégico y acceso a capital de riesgo, un espacio que CoreNest viene a cubrir.
“Frente a esta realidad la banca tiene dos opciones. Observar el cambio o liderar. En Davivienda lo lideramos”, Gerardo Simán.
Desde CoreNest, su CEO José Roberto Rodríguez sitúa esta alianza dentro de una apuesta más amplia. “Desde el momento en que decidimos desarrollar CoreNest en El Salvador, teníamos una visión clara de convertir al país en una plataforma para atraer talento, inversión y escalar startups a nivel regional y global”, confiesa. La aceleradora, con base en El Salvador, ya ha recibido más de 750 aplicaciones de startups de 22 países en verticales como servicios financieros, comercio electrónico, logística, robótica y telecomunicaciones. La intención es que las startups puedan crecer desde El Salvador y escalar a nivel regional o global.

El modelo combina “un fondo de venture capital de 25 millones de dólares”, con un programa de aceleración de 12 semanas, como lo ha explicado Rodríguez. Durante ese proceso, las startups trabajan su modelo de negocio, entienden su ruta de escalabilidad y acceden a pilotos reales con corporativos. En esta vertical, Davivienda se convierte en un validador temprano para soluciones de pagos, transacciones y core bancario.
Rodríguez sostiene que la convivencia entre bancos y aceleradoras “no genera choques”, sino aprendizajes compartidos. Para los corporativos, CoreNest funciona como un vehículo externo de innovación que reduce tiempos de prueba. Para las startups, representa una puerta de entrada a organizaciones con trayectoria y reputación regional.
“Lo que esperamos es que las startups puedan validar más rápido sus soluciones y que, al ir a levantar capital, tengan organizaciones de gran trayectoria que las ayuden a convertirse en oportunidades de inversión global", José Roberto Rodríguez.

El impacto va más allá de cada emprendimiento. Para José Roberto Rodríguez, el efecto también es a nivel país. “Un crecimiento exponencial solo ocurre cuando capital y educación avanzan de la mano”, señala. La meta, explica, es que las startups “validen más rápido, fortalezcan su valor en el tiempo y lleguen mejor preparadas a rondas de inversión posteriores”, respaldadas por instituciones con trayectoria.
Davivienda y CoreNest coinciden en que el verdadero alcance de esta alianza se medirá en pilotos que funcionen, soluciones que se integren y startups que logren escalar desde El Salvador.






