TOHKN lanzó en El Salvador una plataforma que permite invertir desde $10 en activos vinculados a acciones y ETFs de Wall Street. La propuesta funciona con tecnología blockchain y opera bajo regulación salvadoreña.
El Salvador fue el escenario de un lanzamiento diseñado para alterar la dinámica financiera de la región. Durante un evento reciente, los fundadores de TOHKN presentaron de manera oficial su programa denominado US Public Markets.
Esta actualización de su plataforma busca permitir que los usuarios latinoamericanos inviertan en fondos cotizados y en acciones de las bolsas de valores de Nueva York y Nasdaq. Todo esto operando bajo la infraestructura de la tokenización.
Antes de esta actualización, la plataforma ya ofrecía acceso a proyectos inmobiliarios, deuda corporativa y empresas en etapa inicial. Ahora, la integración de los mercados públicos estadounidenses plantea interrogantes sobre su funcionamiento y su validez jurídica.
El mecanismo detrás de la pantalla

Para comprender la operatividad del sistema, es necesario observar su base tecnológica. De acuerdo con Felipe Nuila, cofundador y director de tecnología de TOHKN, la plataforma está construida enteramente sobre tecnología blockchain. Durante la presentación, Nuila describió esta red afirmando que "podemos considerarla como una base de datos segura porque es transparente, porque es auditable y porque toda la gente puede ir a verla y saber que ahí está respaldada". La creación de un token en esta cadena de bloques permite que el activo se pueda transaccionar e intercambiar fácilmente.
El diseño del producto prioriza la facilidad de uso para el consumidor final. Nuila detalló que el objetivo principal era lograr una experiencia amigable donde el usuario no se enfrente a gráficas complejas. La interfaz busca entregar información directa indicando el valor exacto del activo y su comisión correspondiente.
La página web oficial de la compañía documenta cuatro pasos básicos para operar. El usuario primero debe descargar la aplicación y crear una cuenta de perfil. Segundo, es obligatorio verificar la identidad mediante un proceso digital. Tercero, el cliente puede explorar las oportunidades que abarcan desde bienes raíces hasta las nuevas acciones estadounidenses. Finalmente, la inversión se completa de forma directa en la aplicación.

Julio Valdés, cofundador y director ejecutivo de TOHKN, explicó que la barrera de entrada económica es intencionalmente baja. Según sus palabras, el programa actual habilita la participación en las "principales 100 empresas listadas en la bolsa de valores de Nueva York y Nasdaq" con montos que inician "desde $10 dólares". Valdés también destacó la utilidad de los fondos cotizados (ETFs) para los usuarios menos experimentados, indicando que confiar en instituciones grandes que manejan portafolios es una forma más segura de mantener diversidad en las inversiones.
Gerardo Martínez, director de crecimiento, sumó detalles técnicos sobre la liquidez durante una demostración de la aplicación. Martínez explicó que el sistema cuenta con horarios extendidos. Esto significa que los usuarios pueden transaccionar sin estar sujetos a las horas tradicionales de apertura y cierre de las bolsas estadounidenses. Además, hizo hincapié en que la plataforma facilita el ingreso y el retiro de los fondos para atraer a las personas que temen perder disponibilidad de su dinero.
El marco regulatorio y la custodia de activos

El aspecto normativo es el pilar que sostiene este modelo financiero. El programa TOHKN US Public Markets está estructurado y opera bajo la estricta jurisdicción de la República de El Salvador. Samadhy Martínez, quien funge como directora ejecutiva de la Agencia de Promoción de Inversiones y Exportaciones de El Salvador, validó el entorno legal durante el evento. Ella se refirió específicamente a la Ley de Emisión de Activos Digitales, señalando que "esta ley que nace justamente para brindar certeza jurídica" a las plataformas operativas.
La legalidad del proceso se fundamenta en los registros institucionales. Según los documentos publicados en su sitio web, TOHKN pertenece a MIO3, S.A. de C.V.. Esta sociedad anónima es un Proveedor de Servicios de Activos Digitales plenamente autorizado y funciona bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Activos Digitales. Adicionalmente, la entidad corporativa mantiene un registro activo como Proveedor de Servicios de Bitcoin ante el Banco Central de Reserva de El Salvador.

El mecanismo de inversión no implica comprar la acción en su forma tradicional. La app aclara que los inversores adquieren un token de ingresos. Este instrumento digital está respaldado en una proporción exacta de uno a uno por el activo de referencia real. La documentación oficial detalla enfáticamente que dichos activos subyacentes son mantenidos bajo custodia por un corredor de bolsa debidamente registrado y regulado en los Estados Unidos.
Existen delimitaciones legales importantes que los usuarios deben conocer. Los términos oficiales advierten que poseer estos tokens no equivale a una inscripción directa como accionista en la empresa emisora original. Como consecuencia, los inversores no obtienen derechos de voto ni otros privilegios administrativos propios de los accionistas corporativos.
Por su parte, la liquidación de los pagos se ejecuta de manera operativa utilizando las monedas digitales estables USDT o USDC. Para cumplir con las obligaciones internacionales de prevención de lavado de dinero, toda participación exige una verificación de identidad completa.
Hacia una nueva cultura financiera

La habilitación de este sistema regulado responde a un diagnóstico estadístico regional. Julio Valdés afirmó que "menos del 2% de la población de Latinoamérica son inversionistas activos". La intención operativa de TOHKN busca impactar directamente esa métrica.
Alejandro Argumedo, cofundador y director de crecimiento, sintetizó la visión de la compañía haciendo un llamado para que la región evolucione financieramente e instó a los usuarios a que "pasemos de solo consumir y solo pensar en consumir a que vayamos creando nuestro patrimonio y pensando a largo plazo". El nombre mismo de la aplicación refleja esta intención de flujo constante, ya que según Argumedo, proviene de una palabra maya que significa intercambio.






