Hogar Padre Vito Guarato celebra 40 años de historia con una noche de música

Fundado tras el terremoto de 1986, el Hogar Padre Vito Guarato cumple 40 años poniendo el cuidado y la dignidad de sus residentes en el centro de su trabajo. Para sostener esta labor, Orquesta Platinum dará un concierto benéfico este 21 de agosto en Millennium Plaza.

En el Hogar Padre Vito Guarato, la palabra casa tiene obligaciones. Se entiende al pasar por la cocina, la lavandería, los pabellones y los espacios donde transcurre la rutina de sus residentes. Algunas personas ayudan a pelar o partir alimentos. Otras clasifican ropa, doblan prendas, colaboran con la limpieza o acompañan a sus compañeros. No todos pueden hacer lo mismo y nadie espera que lo hagan. La regla en esta casa es otra. Cada quien participa en la medida de sus posibilidades.

Durante años, muchas de esas tareas eran resueltas por el personal. Ahora forman parte de un proceso distinto. “Tenés que aportar a esta casa”, resume Marcela Montalvo, directora ejecutiva del Hogar Padre Vito Guarato. “Enseñarles a que esta es su casa y como es su casa tienen que ayudar en las actividades de la casa”. En esa frase cabe buena parte de la transformación que el hogar quiere contar al cumplir 40 años.

La institución nació para ofrecer un lugar a personas con discapacidad que no contaban con una familia que asumiera su cuidado. Su origen se remonta a 1986, cuando el padre Vito Guarato identificó una necesidad que, según explica Montalvo, permanecía sin suficiente atención y comenzó una obra que inicialmente debía resolver lo indispensable, como un lugar donde vivir, alimentación, vestimenta y cuidados básicos de salud.

Marcela Montalvo, directora ejecutiva del Hogar Padre Vito Guarato, entiende el cuidado como una responsabilidad que también debe abrir espacio a la autonomía, los vínculos y una vida digna para cada residente. Foto: Mediana.

Cuatro décadas después, el planteamiento es otro. “Tenemos que pasar de un modelo asistencialista [...] a un modelo que garantice derechos humanos”, dice Montalvo. Eso significa ofrecer herramientas para desarrollar capacidades, procurar autonomía e independencia y entender que una vida digna también requiere educación, recreación, salud mental, medicamentos y vínculos afectivos. “Acá no solo cuidamos por cuidar, acá estamos criando”, cuenta.

Hoy viven en el hogar 104 personas, entre los 4 y los 71 años. La diferencia entre atender y habilitar puede aparecer en avances que, vistos desde afuera, parecen mínimos. Montalvo cuenta como un ejemplo el que alguien comience a responder al escuchar su nombre, o de un movimiento que antes no existía, o diga una palabra que finalmente consigue pronunciar o de una persona que aprende a comer por sí misma. “Pequeños logros sumados son los que hacen la diferencia del trabajo”, dice.


Montalvo habla del hogar con una mezcla poco disimulada de fe, sentido práctico y humor. Puede explicar las necesidades económicas con cifras y unos minutos después, hablar de Dios como una presencia cotidiana dentro de la administración. Para ella no son asuntos separados.

La arquitectura misma del hogar conserva parte de esa idea. Los siete pabellones fueron concebidos en relación con las obras de misericordia que guiaban al padre Vito. Pero esa dimensión espiritual no aparece en el discurso de Montalvo como algo desligado del trabajo. Se traduce en paciencia, permanencia y en lo que ella llama una “responsabilidad consciente”.

Orquesta Platinum nació como una alternativa para diversificar la recaudación de fondos del hogar. Sus presentaciones convierten la música en una fuente de ingresos para sostener parte del trabajo que ocurre diariamente dentro de la institución. Foto: Cortesía Hogar Padre Vito Guarato.

La pandemia puso esa convicción a prueba. Los ingresos de la asociación cayeron y  según Montalvo las consecuencias económicas continúan en 2026. Recuerda que durante ese período hubo personal que pasó largos meses sin recibir salario y aun así permaneció en sus puestos. “Yo hago el símil, me pagan por hacer el bien”, dice entre risas, antes de volver a la preocupación que ocupa buena parte de sus días.

Mantener el hogar requiere alrededor de $1.5 millones cada año entre efectivo y aportes en especie. Unos $900 mil corresponden a necesidades de efectivo. La planilla de 140 empleados, los servicios básicos, medicamentos e insumos forman parte de esa operación. Solo la planilla y la electricidad representan alrededor de $65 mil al mes. Hay equipos médicos que dependen de energía y una lavandería que debe procesar aproximadamente 1500 libras de ropa cada día.


Los recursos llegan de personas, empresas, proyectos con otras organizaciones, embajadas y del aporte gubernamental. Pero la estabilidad sigue sin estar garantizada. “Es difícil administrar pobreza”, repite Montalvo citando al presidente de la asociación.

Desde la comunicación del Hogar Padre Vito Guarato, Débora Cortez trabaja para contar la vida de sus residentes sin reducirlos a su discapacidad ni convertir sus historias en argumentos de lástima. Foto: Mediana.

Por eso celebrar 40 años tampoco podía limitarse a mirar fotografías del pasado. Este próximo 21 de agosto, a las 7:00 p.m., la Orquesta Platinum presentará un concierto en Millennium Plaza como parte de las actividades del aniversario. La relación entre la orquesta y el hogar no es circunstancial. Platinum nació alrededor del año 2005 precisamente como una manera de diversificar la recaudación de fondos de la asociación. Sus presentaciones, desde eventos privados hasta conciertos organizados por la institución, generan ingresos para sostener el trabajo del hogar.

Hay además una relación menos transaccional. Una vez al año, la orquesta toca para los residentes del hogar. “¿Por qué no celebrar nuestros 40 años con la orquesta que ellos más aman?”, pregunta Montalvo. “Al final los 40 años son de ellos, de todos ellos que viven acá”. explica.

Débora Cortez, directora de comunicaciones y mercadeo, explica que el concierto recorrerá los éxitos bailables de Platinum. La entrada cuesta $20 e incluye una bebida de cortesía. Los boletos están disponibles en Almacenes Simán y también pueden adquirirse mediante los enlaces de Wompi y Niu publicados en las redes sociales del hogar. La institución además brinda información en el 2264-6620.

Montalvo calcula con franqueza el alcance económico de la noche. “Yo quisiera decirle que de este concierto voy a sacar una platada, pero si yo saco unos de mis 6,000 o 7,000 dólares, me siento contenta”, añade.

La relación entre Orquesta Platinum y el hogar también ocurre puertas adentro. Una vez al año, la agrupación ofrece un concierto para los residentes, una tradición que este 2026 se extiende a la celebración pública por los 40 años de la institución. Foto: Cortesía Hogar Padre Vito Guarato.

La cifra permite entender el verdadero tamaño del evento. Un concierto no va a resolver por sí solo las necesidades de una institución que requiere $1.5 millones al año. Pero puede pagar una parte. Puede mantener funcionando algo que no admite pausas. Puede convertir una noche de música en recursos para una casa donde al día siguiente habrá medicamentos que entregar, ropa que lavar, alimentos que preparar, terapias que continuar y personas trabajando para que alguien avance un poco más hacia su propia independencia.

Cuando Montalvo piensa en el futuro, su preocupación puede resumirse en una frase. “Que nunca se queden solos, que nadie los abandone por segunda vez”, confiesa. También imagina un país donde un hogar como este ya no tenga que recibir a niños separados de sus familias, sino que pueda convertirse en un espacio de apoyo, terapia y acompañamiento para que regresen a casa. Mientras eso llega, quiere profundizar la atención, ampliar las posibilidades de independencia e imaginar a los residentes estudiando, trabajando, obteniendo ingresos y construyendo la vida que decidan. “Somos nosotros los que estamos obligados a incluirles, no ellos luchar por la inclusión”, sostiene.

Durante el recorrido por el hogar, Marcela Montalvo y Débora Cortez muestran una rutina construida alrededor del acompañamiento, la participación y el desarrollo de capacidades. Para 104 personas, estos espacios forman parte de la casa que habitan todos los días. Foto: Mediana.

Los 40 años del Hogar Padre Vito Guarato hablan entonces de permanencia, pero también de una responsabilidad que todavía se reparte de manera desigual. El 21 de agosto esa responsabilidad puede comenzar con algo tan cotidiano como comprar una entrada y bailar. En otros días puede significar hacer una donación. También puede traducirse en tiempo, trabajo o disposición para ayudar.

Porque detrás de cada una de esas decisiones hay algo menos visible que un concierto y mucho más difícil de sostener durante cuatro décadas. Hay una casa que abre todos los días y 104 personas para quienes esa palabra no es solo una metáfora.

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