Conoce el trabajo invisible detrás del 5º aniversario de Leaping Up

Leaping Up cumple cinco años en un momento de movimiento. Bajo la dirección de Alfredo Vigil, el estudio ha puesto el foco en el proceso, el acompañamiento a las marcas y una serie de decisiones que hoy lo llevan a expandir su trabajo más allá de El Salvador.

En septiembre de 2019, Alfredo Vigil estaba atravesando un momento de preguntas que no se responden con prisa. “Tuve un suceso personal que me hizo cuestionarme qué va a pasar cuando yo no esté, qué voy a dejar”, recuerda Alfredo. Esa era la pregunta que daba vueltas en su cabeza. Era una inquietud vital que empezó a tomar forma en medio de su recorrido por el mundo creativo y su experiencia trabajando con marcas enfocadas en servicio al cliente.

Ahí apareció una grieta que no dejaba de llamar su atención. “He trabajado mucho tiempo en agencias, pero también en marcas de servicio al cliente, y veía la oportunidad de poder crear algo que uniera los dos mundos”, explica. De esa necesidad nació Leaping Up, con la intención de ofrecer una experiencia distinta a la que muchas marcas estaban acostumbradas a recibir. “No solo un tema comercial o de entrega, sino ser parte del proceso del cliente, tener una relación más allá de cliente-proveedor, una relación de amigos”, cuenta Alfredo.

Al inicio, casi todo fue intuición. El punto de quiebre llegó cuando Alfredo tomó una decisión que marcó el rumbo del proyecto. “Cuando decidí renunciar a mi trabajo formal, ahí fue ya el salto literal”, dice. Había experiencia, pero también incertidumbre. “No sabes qué va a pasar, pero si tienes confianza y un horizonte bien trazado, puedes llegar a alcanzar”, explica. Ese primer salto terminó convirtiéndose en el cimiento de lo que hoy cumple cinco años.

Sobre Leaping Up
Alfredo Vigil junto a algunos de los clientes reconocidos durante el 5º aniversario de Leaping Up. La relación cercana y el trabajo colaborativo que el estudio ha cultivado a lo largo de estos cinco años. Foto: Mediana.

Hoy, definir qué es Leaping Up no pasa por un listado de servicios. “Somos un branding studio, un equipo de creativos enfocados en las marcas, en descubrir su energía y en crear estrategias que conecten directamente con el consumidor, de la manera más honesta y real”, dice Alfredo. El objetivo, explica, no es solo posicionar marcas, sino “provocar un cambio en el mundo por medio del trabajo que hacemos”, añade.

Las decisiones tempranas fueron clave. Una de ellas fue asumirse desde el inicio como empresario. “Yo decía: soy un empresario, porque mi visión era hacia ahí”, recuerda. La otra fue cambiar la relación con el error. “Ser amigo del fracaso, entender que siempre hay una oportunidad de mejora”, señala. Para Alfredo, lo que muchos ven como fallas, él lo entendió como ajustes necesarios.

A partir del segundo año, algo empezó a cambiar. “Empezamos a trabajar con marcas que se permitían experimentar cosas nuevas”, cuenta. Proyectos como el de Quesos Petacones marcaron un antes y un después. No solo por el resultado, sino por la forma de trabajar. “No era solo proponer algo y entregarlo, era ejecutarlo juntos. Si se salía del alcance, lo resolvíamos, porque al final lo que buscamos es el resultado”, detalla.

Estrategia y creatividad

El equilibrio entre estrategia y creatividad se fue construyendo desde la observación. “Lo primero es sentarte a entender el negocio, los números, la operación, el producto, la experiencia”, explica Alfredo. Para él, no se puede crear sin conocer. “Hay ideas muy creativas a las que les falta estrategia, entonces ajustamos el volumen”, añade. En Leaping Up, ninguna camina sola.

"No podemos crear algo si no lo conocemos, si no lo hemos tocado, si no lo hemos probado", Alfredo Vigil.

Hoy, el estudio conecta con marcas que buscan algo más que vender. “Marcas que quieren provocar un cambio, que piensan en su usuario final y en la experiencia”, detalla Alfredo. Desde ahí se construyó también la cultura interna. Alfredo recuerda su paso por Starbucks como referente. “La cultura gira alrededor del cliente: resolver, estar disponibles, acompañar”, señala, pero sabe que también se debe abrir espacio a la exploración creativa. “Somos un estudio abierto a ideas, a cualquier locura”, afirma.

Lo que viene
Alfredo Vigil, fundador de Leaping Up, durante el evento del 5º aniversario del estudio. Su liderazgo se ha construido desde el acompañamiento a las marcas y la toma de decisiones que hoy abren nuevas etapas para la empresa. Foto: Mediana.

Cinco años después, “hacer que una marca salte más alto” significa retarse a sí misma, “quitarse miedos y paradigmas”, explica. “No están solos, hay un equipo que les pone el arnés y el sistema de protección”, agrega.

Como fundador, el reto ha sido sostener ambas cosas. “Soy diseñador gráfico, estudié marketing y no sabía nada de números”, confiesa. Aprender la parte administrativa fue inevitable. “Hoy la puedo hacer mucho más rápido que sentarme a pensar algo para un cliente”, dice.

Leaping Up atraviesa ahora una nueva etapa. “Ya dio sus primeros pasos, ya se cayó, ya lloró, ya sabe quién es y qué quiere”, describe. Desde ahí aparece la disposición a tomar riesgos más grandes. Uno de ellos es la expansión hacia la Ciudad de México. “México se vuelve un territorio creativo, un espacio para salir del día a día del negocio y enfocarme más en estrategia y creatividad”, explica. La decisión no fue impulsiva. “Me quitó muchas noches de sueño, pero al probarlo y ver resultados, se tomó la decisión”, cuenta.

“Irte del país donde ya tienes tus rutas y exponerte a nuevos retos personales implica dejar la comodidad”, reconoce Alfredo. Ese riesgo también nutre lo que hoy es Leaping Up. Hacia adelante, la apuesta es clara: “ir reformulando la metodología, adaptándonos al mercado y retándonos día a día”, concluye.

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